El nombre de mis pronombres

¿Cuántos tús hay en mi yo? Están los tús de amor, los tús de querer, los tús de reír, los tús que ya no existen, los tús que nunca me atreveré a probar.

A mí, como Salinas, que alegría me da vivir en los pronombres. En los pronombres institucionalizados (los del colegio) y en los pronombres “personales” (los míos). Porque si las palabras son un invento del hombre, yo pienso, aunque no tenga potestad para ello, que yo también me las puedo inventar. Como todo el mundo. Pero lo que todos hacemos consciente o voluntariamente es renombrar, reinventar, pronombrar. Bajo el nombre de tú, estás tú, estoy yo, podemos estar cualquiera de nosotros, pero cada uno tiene la imagen de un tú, tiene un tú en su vida, tuvo varios tús o quizá espera que en su vida se cruce el tú esperado. Pronombramos los nombres, escondemos el nombre exacto, tapiamos el significa intrínseco conformando a partir de una anécdota, capricho, beso o casualidad de nuestro background, el pronombre "personal" que sustituye al nombre real. Bajo el pronombre Madrid yo nombro a Estrecho, a Menéndez Pelayo, a todos vosotros, al porro en el metro, a María Sarmiento, a las diez de la mañana...
Bajo el pronombre mar yo digo paz, belleza, catarsis, añoranza...bajo el pronombre de tu nombre yo te renombro...bajo el pronombre de mi mano yo te quiero decir todo lo que no expreso... Bajo el apodo que te ponga yo te estaré diciendo que te quiero...Bajo el nombre superpongo el pronombre que no me atrevo a nombrar.

Y luego cada pronombre, cada nombre que pronombra dirá muchas cosas más de las que a primera vista cada uno pueda entender. La belleza del lenguaje, del que me adueño porque me da la gana, queda en el poso de mis significados. Y entonces se produce el milagro en el que tú me ofreces agua y yo te doy un beso y si alguien me llama preciosa yo me acordaré de un pintor y bajo el pronombre monja pensaré en Juan y también yo en mi intimidad disfrutaré yo sola del "onanismo” de mi diccionario.

Y si me llamas cerda no me oleré el sobaco

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3 Responses to “El nombre de mis pronombres”

  1. # Blogger Nando Rico

    No me explico cómo tienes esa capacidad para darle vueltas al lenguaje, Rebe. Yo no podría, jaja. En fin, crea tu propio lenguaje, que para eso podemos utilizarlo. ¡Ah!, y en lo de las dicotomías, la de marihuana o vino... ¡verde, que te quiero verde!, jaja.

    Un besito.  

  2. # Anonymous Anónimo

    Hola cerdita!!!
    ya sabes que siempre te lo digo en el sentido que tu ya sabes...  

  3. # Anonymous Anónimo

    Me encanta que hayas citado a Pedro Salinas. Poeta que, por cierto, estaba casada con una mujer de Santa Pola, pueblo muy pegadito al tuyo: Elx. Su poemaraio "La voz a ti debida" (extraído de un verso de Garcilaso de la Vega) me ha servido en muchas ocasiones para cubrir los resquicios que siempre dejan el amor. Te recomiendo además su epistolario secreto de amor: "Cartas a Katherine Whitmore".

    Muchos besos, Rebe. Y espero que todo vaya bien por allí arriba.

    Saludos; Juanjo.  

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